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Cuando un peludo empieza a mostrar cambios en su energía, apetito o hábitos normales, muchas veces el cuerpo está avisando que algo no anda bien. Perruno, ¿has escuchado sobre la azotemia en perros?
Entender qué es, por qué ocurre y cómo se manifiesta es parte de la tenencia responsable, especialmente si hablamos de perros rescatados que pudieron tener antecedentes de deshidratación, mala alimentación o enfermedades previas. Siempre que se sospeche de un problema renal, el acompañamiento del veterinario es fundamental.
La azotemia en perros es una señal de que los riñones de tu peludo no están trabajando como deberían. Cuando todo va bien, los riñones se encargan de limpiar la sangre y eliminar lo que el cuerpo no necesita a través de la orina. Pero cuando algo falla, esas “basuritas” se quedan acumuladas en el organismo y empiezan a afectar su bienestar.
En pocas palabras, la azotemia no es una enfermedad como tal, sino una alerta de que algo está pasando dentro del cuerpo del perro. Puede aparecer por deshidratación, infecciones, problemas urinarios o enfermedades renales, y por eso es tan importante detectarla a tiempo y buscar acompañamiento veterinario para entender la causa y actuar de forma responsable.
Las causas pueden variar y no siempre están directamente relacionadas con un daño permanente en los riñones. En muchos casos, la azotemia aparece como respuesta a otra condición que afecta la circulación, la hidratación o el sistema urinario.
Entre las causas más comunes se encuentran la deshidratación severa, infecciones, obstrucciones urinarias, enfermedades renales agudas o crónicas y complicaciones posteriores a intoxicaciones o golpes de calor.
Este tipo ocurre cuando hay una disminución del flujo sanguíneo hacia los riñones. Suele estar asociada a deshidratación, vómitos intensos, diarrea prolongada o hemorragias. En estos casos, si se actúa a tiempo y se corrige la causa, la función renal puede recuperarse.
Se presenta cuando el daño está directamente en los riñones. Aquí hablamos de enfermedades renales que afectan la capacidad de filtración. Es una de las formas más delicadas y requiere diagnóstico veterinario, seguimiento y cambios específicos en el manejo del perro.
Ocurre cuando hay una obstrucción en las vías urinarias que impide la salida normal de la orina. Puede estar relacionada con cálculos, inflamaciones o traumatismos. Detectarla rápido es clave para evitar daños mayores.
Los síntomas pueden variar según la causa y el grado del problema, pero algunos signos frecuentes incluyen decaimiento, pérdida de apetito, vómitos, aumento o disminución en la cantidad de orina, mal aliento, pérdida de peso y deshidratación. Muchos perrunos también notan que su peludo está más apático o duerme más de lo habitual.
Ante cualquiera de estas señales, lo más responsable es acudir al veterinario para realizar exámenes de sangre y orina que permitan confirmar el diagnóstico.
Cuando los riñones no funcionan correctamente, el cuerpo del perro comienza a acumular toxinas. Esto puede reflejarse en náuseas, diarrea, debilidad, dolor abdominal y cambios en el comportamiento. En casos más avanzados, pueden aparecer úlceras en la boca o dificultad para mantenerse en pie.
El tratamiento depende completamente del tipo y la causa de la azotemia. Puede incluir fluidoterapia para corregir la deshidratación, ajustes en la alimentación, control de infecciones o procedimientos para eliminar obstrucciones. Nunca se debe medicar al perro por cuenta propia; cualquier tratamiento debe ser indicado y supervisado por un veterinario.
En perros con compromiso renal, algunos alimentos pueden empeorar la situación. Por eso, el veterinario suele recomendar ajustes nutricionales específicos según cada caso. Evitar cambios bruscos en la dieta y seguir las indicaciones profesionales es parte del cuidado preventivo.
La azotemia en perros es una señal clara de que algo no está funcionando bien en su organismo, especialmente en sus riñones. Detectarla a tiempo, entender sus causas y actuar con acompañamiento veterinario puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida del peludo. En Ringo creemos que la tenencia responsable empieza por observar, informarse y actuar a tiempo, cuidando a nuestros perros en cada etapa de su vida.
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